¿Cómo llegó la humanidad a pasar toda la semana trabajando por un pedazo de papel llamado dinero?

Fecha de Creación
May 3, 2021
Categoría
Finanzas PersonalesEstilo de Vida
Tipo
Artículo

Hace un par de meses estaba haciendo una clase de finanzas personales cuando me di cuenta que tenía un problema. Si bien todos los que estábamos ahí habíamos escuchado hablar infinitas veces sobre el “dinero”, no todos teníamos la misma idea de lo que realmente era este pedacito de papel verde.

Algunos de los alumnos tenían dificultades para explicar en sus palabras lo que era el dinero y muchos se enredaban mezclando el concepto de dinero con el de “precio”.

Empecé a investigar si esto era una cuestión que había pasado circunstancialmente en una de nuestras clases o era una cuestión que se repetía mes a mes en nuestros cursos. Para mi sorpresa, el tema de qué es el dinero y cómo fue que llegamos al punto donde todos, como sociedad, pasamos a lo menos la jornada laboral completa intentando perseguirlo, era una conversación recurrente.

Foto por Micheile Henderson en Unsplash

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¿Qué es realmente el dinero?

Creo que lo mejor para entender bien qué es realmente el dinero parte por mirar un poco hacia el pasado.

Antiguamente, cuando los seres humanos empezaron a crear las primeras sociedades sedentarias, después de haber sido tribus nómades, se empezaron a dar una serie de situaciones curiosas:

Por ejemplo, imaginémonos que existen dos personas Rosario y Pedro. Rosario es una panadera que crea unos deliciosos panes y Pedro es un artesano que hace poleras negras. Si Pedro se acerca a Rosario y le ofrece hacer un trueque, Pedro le puede entregar una de sus polera negras a cambio de un par de pedazos de pan.

Si Pedro se vuelve a acercar a Rosario al día siguiente, para volver a cambiar poleras negras por panes, Rosario es probable que se niegue a hacer el cambio. ¿Por qué? Porque ya tiene una polera negra y no necesita más. En cambio, Pedro sigue interesado en comer pan, por lo que tiene que inventar alguna forma para que Rosario esté dispuesta a pasarle sus panes.

Una de las cosas que puede hacer Pedro es ir donde su amiga Isabel, quien produce leche, y ofrecerle un trueque: una polera negra, por unos litros de leche. Si logra el intercambio, puede volver donde Rosario y ofrecerle cambiar pan por leche.

Rosario puede aceptar el trueque y quedarse con la leche, o bien, puede tomar esa leche e intercambiarla con otra persona por otra cosa. Esta era la forma de comerciar que teníamos cuando eramos muy primitivos y se llamaba “trueque”.

Si repetimos esta idea de que Pedro sale a buscar siempre un bien que Rosario esté dispuesta a aceptar, ya que no quiere más poleras negras, podemos entender una cosa maravillosa que pasó con el paso de los siglos:

Existían ciertos bienes (que no se pudrían y que eran fáciles de transportar) respecto de los cuales todos estaban de acuerdo que tenían “valor” y que podían intercambiar y comerciar con otros.

Por ejemplo, muchas veces las personas estaban de acuerdo que los metales preciosos como el oro o la plata, eran cosas que eran “valiosas” y que era fácil convencer a cualquier persona de intercambiar sus bienes por “moneditas de oro” (se usaron muchas otras cosas, como conchitas de mar, alcohol, ganado, etc.). Así fue como empezaron a nacer las versiones más primitivas del “dinero”.

En otras palabras, el dinero ha tomado muchas formas distintas a lo largo de los milenios. Por ejemplo, en la antiguedad se aceptaba ganado, monedas de oro y plata, conchitas de mar y hasta cuero. Lo que lo hace interesante son los casos más raros.

¿Sabían que existía una tribu que se llamaban los “Yap” que usaban monedas de “piedra” con un circulo en el centro? Estas “monedas” tenían valor porque los miembros de la tribu así lo decidían.

Cuenta la leyenda que una vez una tripulación de una barcaza traía unas monedas de piedra cuando los tomó por sorpresa una tormenta. La tripulación logró salvarse, pero la moneda de piedra (que era bastante grande en tamaño), cayó al fondo del mar.

Lo interesante fue que cuando le contaron esto a las personas de la tribu, todos decidieron que esa moneda en el fondo del mar era todavía válida. Cuando alguien compraba algo, simplemente le “entregaba” la moneda que estaba en el fondo del mar.

Por lo tanto, siempre una cosa fundamental que decimos en nuestros cursos desde aquella vez es: el dinero es este “bien” que nos sirve para cambiarlo por bienes o servicios.

Foto por Jonny McKenna en Unsplash

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¿El dinero es valioso en sí mismo?

Han pasado milenios de evolución del dinero. El dinero ha pasado por muchísimas transformaciones tales como metales preciosos, papeles, objetos, ganado, e incluso, hoy en día, ceros y unos en un computador. Miles de personas han muerto batallando por este objeto y cientos de pensadores han escritos miles de páginas al respecto de realmente qué es el dinero. Existen muchas escuelas de pensamiento sobre el dinero y cursos universitarios completos para explicar el tema.

¿Y esto qué importa para nuestras finanzas personales? Hay muchas lecciones valiosas por extraer, pero una cosa que siempre me gusta resaltar es que:

De manera muy simplificada, el dinero es simplemente una cosa que se puede cambiar por bienes y servicios.

Desde esta perspectiva cuando hablamos de finanzas personales realmente no nos importa el dinero en si mismo. No nos importa el valor del dinero sino el valor de los bienes y servicios que podemos adquirir con él. Nos importa la vida que queremos llevar y lo que podemos hacer con el dinero, no el dinero en sí mismo.

Es por eso que me atrevo a hacer una afirmación: para efectos de las finanzas personales, el dinero no es valioso en sí mismo. Lo que es valioso es la vida que queremos tener y los sueños que queremos cumplir. El dinero simplemente es una herramienta para ello.

Foto por Chris Lawton en Unsplash

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La utilidad del dinero

Creo que una lección importante que me llevo de muchos años estudiando las finanzas personales es que la verdadera utilidad del dinero es financiar los sueños que queremos cumplir y darle sustento a la vida que queremos llevar.

Es útil acumular dinero para vivir la vida que queremos tener, para cumplir nuestros sueños y para hacer el mundo un lugar mejor. No necesitamos mejor razón para ahorrar que pensar que es el carbón para las cosas bonitas de la vida y que en realidad simplemente vamos a usar estar herramienta a lo largo de la vida (estoy casi seguro que cuando tenga 90 años seguiré comprando mis helados con algún tipo de dinero, aunque no sé cuál tipo).

¿Es el dinero malvado?

Siempre en estas mismas clases hay alumnos que me preguntan mi opinión sobre el dinero. ¿Es una cosa mala?, ¿te vuelve una persona perversa el volverte rico?

Yo pienso que el dinero no es una cosa buena ni mala. Simplemente es una herramienta con la cual podemos comprar bienes y servicios.

El problema no es realmente el dinero, ya que con mucho dinero te puedes transformar en un gran filántropo con grandes fundaciones que mejoren el mundo, como es el caso de Bill y Melinda Gates, o en un gran villano, que financie las guerras y los vicios del mundo como los grandes narcotraficantes.

Foto por Micheile Henderson en Unsplash

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¿Cómo llegó la humanidad a pasar toda la semana trabajando por un pedazo de papel?

Hoy en día todas nuestras MasterClass sobre finanzas personales incluyen una sección introductoria donde hablamos del concepto del dinero y su real significado. El entender su origen y cómo funciona nos ha dado las herramientas para empoderar a las personas para que lo puedan manejar y multiplicar adecuadamente.

La humanidad realmente no trabaja por un pedazo de papel, sino que trabaja por lo que puede hacer con ese pedazo de papel. Si tienes trillones de dólares y te quedas sólo en una isla sin contacto con nadie, el dinero es completamente inútil.

Siempre enfocamos esta primera parte de los cursos que hacemos en la vida de nuestros sueños y nuestras metas, porque estas son las reales razones por las cuales tenemos que aprender de finanzas personales. No por el dinero, sino por las personas que queremos ser y la vida que queremos tener.