¿Me conviene comprar o arrendar? El sueño de la casa propia. Análisis.

Fecha de Creación
June 14, 2021
Categoría
Finanzas Personales
Tipo
Artículo

Haciendo la semana pasada una asesoría financiera a una persona (que llamaré aquí “Rosa”) nos enfrentamos a algunas de las preguntas más importantes de la vida financiera de una persona: ¿debería comprar una casa?, ¿no me conviene arrendar?, si compro, ¿cuánto es razonable?, ¿el dividendo cuán grande debería ser en relación a mis ingresos?

Estas preguntas son muy importantes y pocas veces nos hemos sentado a analizarlas en profundidad. Estas preguntas pueden marcar un antes y después en nuestra vida financiera y no debemos tomarlas a la ligera.

Muchas veces nos dejamos llevar por lo que algún conocido nos ha dicho o, peor aún, lo que un corredor de propiedades nos insiste que es una “oportunidad única” (ojo, nunca confíes sin cuestionar a una persona que emite un consejo que le beneficia directamente a ella).

A continuación, les dejo alguna de las consideraciones y conversaciones que tuvimos con Rosa a este respecto, en conjunto con algunos ejercicios que nos pueden ser útiles para analizar esta gran decisión de endeudamiento:

Foto por Roberto Nickson en Unsplash

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El mito de la “mejor inversión de mi vida”

Una de las cosas que habitualmente se escuchan cuando una persona habla de comprar una casa es que dicha compra fue “la mejor inversión de su vida”. Más allá de las razones emocionales, se suele decir que, financieramente hablando, el comprar una casa es de las cosas más “rentables” que existen y que la “plusvalía” de una inversión inmobiliaria en una casa es una de las más potentes formas de poner a trabajar nuestro dinero.

Esto lamentablemente no es lo que dicen las estadísticas. Existe un fascinante libro del ganador del premio nobel de economía Robert Shiller llamado “Exuberancia Irracional”, donde analiza la plusvalía de los inmuebles, a nivel mundial.

Lo fascinante de su estudio es que muestra como en el mundo en realidad el verdadero crecimiento de los inmuebles en los últimos 124 años ha sido de 0,3% al año. Esto, obviamente, ha tenido décadas altas y décadas bajas, pero en general han crecido muy poco (ajustado por inflación).

¿Cómo es posible que esto sea tan distinto a lo que siempre hemos escuchado?

Existen varias razones de por qué este mito es tan popular. Shiller nos dice que:

  • Las personas tienden a pensar en los precios de las cosas cuando eran jovenes y luego las vuelven a analizar 20 o 30 años después. Estas comparaciones nunca son muy adecuadas porque no consideran la inflación y la memoria no es la mejor herramienta.
  • Las personas suelen tomar en consideración solo los precios de las ciudades más congestionadas con poca tierra disponible para edificar. Esto distorciona la percepción de los precios de los valores en lugares que no tienen esas características.
  • Las personas suelen olvidar las crisis inmobiliarias y a descartarlas en sus efectos en los precios.

Además, a mi me gustaría adicionar un par de sospechas personales de porque se dan estas impresiones:

  • Los último 10 años han sido extraordinarios, en especial después de la crisis subprime, para los precios. Evidentemente los precios han subido muchísimo en este último tiempo, en parte debido a que habían bajado mucho con la crisis, lo cual no es garantía de que será así en el futuro.
  • Las historias de los casos extraordinarios son mucho más llamativos: cuando una persona compra un departamento y un año después construyen una estación de metro, un colegio, u otra cosa que hace que su valor se dispare, le cuenta a todos sus amigos, en especial cuando la vende en una gran suma. No pasa lo mismo cuando una persona vende una casa 20 años después a un precio moderado. Es mucho más fácil escuchar los primeros comentarios que los segundos ya que todos queremos contar nuestros éxitos, no nuestros fracasos financieros.

Sin embargo, el mito de que comprar una casa es la “mejor inversión” de nuestra vida cala muy hondo en el subconsciente de las personas. Incluso, muchas personas, como Rosa, me han dicho que tienen que comprar ahora porque sino “las tasas del futuro van a subir” o “el precio va a subir tanto que me voy a quedar fuera”.

Hay que tener cuidado que nuestro lado emocional se interponga en nuestras decisiones financieras, en especial, en una de las decisiones más importantes financieras que vamos a hacer en nuestra vida. A continuación te dejo algunas preguntas que pueden servir para orientar esta decisión:

Foto por Radu Marcusu en Unsplash

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Algunas preguntas que nos servirán para decidir si comprar o arrendar (Parte I)

Carl Richards, un asesor financiero que escribió “El plan financiero de una página”, tiene una serie de preguntas que son bastante interesantes al momento de tomar la decisión de comprar o no comprar:

  1. ¿Puedes pagar esa casa o departamento?, ¿tienes el pie (el monto de dinero que te pide el banco para darte el crédito)? No olvides incluir el costo de cosas como los impuestos, gastos comunes, gastos básicos, mantenciones, etc.
  2. ¿Eres sujeto de crédito (el banco te va a dar el crédito o no)? Si no eres sujeto de crédito, para de torturarte y arrienda, ya que no puedes comprar.
  3. ¿Cuánto tiempo quieres vivir en ese hogar? Este es un punto debatido en la literatura económica, pero en general puedo decir que: si vas a vivir menos de 5 años, mejor arrienda. Si vas a vivir entre 5 y 10 años, es debatible. Si vas a vivir más de 10 años, compra, ya que los números probablemente lo justifiquen.
  4. ¿Estás considerando la plusvalía real (0,3-2%) o una inventada? Ya revisamos el mito de la inversión en el punto anterior.
A pesar de que muchas personas piensan ello, arrendar no es botar el dinero, y tampoco te prohíbe comprar una casa en el futuro. Carl Richards.